¿Cómo puede ser esto?
Nicodemo
se esforzaba por descifrar el contenido de la respuesta a
su primera pregunta y en pos de glosarla pregunta: “¿Cómo
puede uno nacer siendo ya viejo?” Jesús, entonces,
le responde: “En verdad, en verdad te digo: el que no
nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino
de Dios”. Y así revela una de las doctrinas fundamentales
de la fe cristiana: el nacimiento espiritual sin el cual no
se puede ver el reino de Dios, ni recibir la vida eterna y
la salvación por medio de Jesucristo.
Pero el Rabbí no termina ahí, y continúa
diciendo: “El viento sopla donde quiere, y oyes su voz,
pero no sabes de dónde viene ni a dónde va.
Así es todo el que nace del Espíritu”
(Jn 3, 8). A medida que Cristo hablaba la desorientación
de Nicodemo era mayor. Cada vez entendía menos.
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"... Por costumbre"
La
paz y tranquilidad que se respira aquí, en este rincón
de las sierras, lejos del mundanal ruido, nos permiten ver
las cosas con un poco más de claridad y de paso poder
recorrer el camino ya transitado en estos años vividos.
Es la tentación que sentimos cuando escalamos un monte,
de parar un rato y, con la excusa de contemplar el paisaje
aprovechamos a recuperar el aliento. Mirar hacia abajo y reconocer
el sendero con sus curvas y contra curvas, subidas y bajadas
y mirar hacia arriba para apreciar cuánto nos falta
aún.
Hace un tiempo que me revolotea por la mollera una idea y
quiero compartirla contigo para que me digas si te pasa lo
mismo, y es eso de ver que seguimos haciendo muchas cosas,
aun en la vida espiritual, por costumbre. Bien dice el refrán
que a caballo viejo le cuesta cambiar el tranco.
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Importa la vida
Vivimos
en una ciudad donde el pecado social, mencionado desde la
catequesis, se ha instalado como algo normal. Lo vemos en
signos sensibles al visitar un hospital, o al ver seguridad
en unos barrios y otros no. La ética anda por el piso,
sino aplastada ya por el peso de la indiferencia.
Jesucristo nuestro Señor vino para liberarnos de la
muerte, que hoy veremos en todas sus fases. Porque la muerte
física realmente no es la única, ni la peor.
Efectivamente se puede notar en muchas almas la desidia, el
fastidio de existir, y eso es grave, porque ofende a nuestro
Padre Creador, que todo lo ha hecho bien. Se padece una agonía
social. Es fatalmente grave porque sumerge en la muerte anticipadamente.
Limitar la vida. Reducir las posibilidades de paz, de libertad,
de justicia, es una manera de destruir la vida.
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